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Por fin llegó el momento

Desde los años ochenta, en los que comencé  mi andadura por el mundo de la escultura en el que al final quedé abducida, no pararon de surgirme trabajos interesantes. Cada uno era un reto que yo asumía: soy una persona en la cual lo emocional prevalece y como buena capricornio, no me gusta dejar nada a medias y me implico en cada encargo como me implicaría en una relación.
El barro formaba parte de esa relación: yo le daba vida y, a su vez, sacaba de él lo mejor de mi  y los dos nos ayudábamos… pero no me quedaba tiempo para nada más.
Los que conocían mi obra y sabían de ella, me recriminaban con mucha frecuencia la desidia al no hacer una página web donde poder compartirla. Pero yo no tenía interés en crearla, que ocupase un espacio y no poder dedicarle el tiempo que requiere para poder mostrarla tal y como yo la creo y la vivo, en esa relación que me une a mi obra.
El fin de esta página no es tener un catálogo online de mi obra en si, sino poder compartir con todos el proceso creativo de la misma.
Ahora por fin ya he reservado un tiempo y he creado proyectos para, en este sentido, poder mostrar procesos de mi obra más personal, pero también de otras en las que me he implicado en aspectos de dirección con otros compañeros y que pueden visitarse en espacios públicos, de las que me gustaría plasmar como fue su proceso de creación.
En esta relación que mantengo con mi obra, el taller y su entorno constituye algo vital. Lo he ido creando poco a poco y el equilibrio entre sus muchos pequeños espacios conforman MI ESPACIO y me mantiene en un estado de excitación, de paz, de melancolía, de preocupación, de miedos… pero que al final como en un buen cóctel, encuentro mi equilibrio.
A través de estas páginas quiero compartir mis experiencias con mis obras con los demás. Yo hablo con ellas, les doy vida y dejo en ellas parte de mi. Creo que esa unión emocional se transmite.
Carmen